HERMANDAD DEL SANTO ENCUENTRO

Se funda la Hermandad del Santo Encuentro en el año 1944, a iniciativa de un grupo de amigos que, estando prisioneros en el Castillo de Santa Bárbara de Alicante durante la Guerra Civil, prometieron llevar a cabo este proyecto si se reencontraban una vez finalizada la contienda.

Esta Hermandad, que recuperaba de esta manera el antiguo paso del mismo nombre destruido durante la guerra, dejaba claro en el proemio de sus estatutos que “[…]esta Hermandad no es continuación del desaparecido “Pas del Encuentro”, ni guarda nexo alguno, no pudiendo por tanto, los que en su día fueran miembros de éste, invocar esta circunstancia en demanda de ningún derecho que creyeran tener en la nueva Cofradía”. Dichos estatutos serían redactados el 3 de marzo de 1944, siendo aprobados por el Obispado de Orihuela el 4 de mayo de 1945.å

En un principio se dividían los hermanos en dos secciones: Hermanos Fundadores y Hermanos Numerarios.

La primera sección la constituían todos aquellos que con sus trabajos o aportaciones en metálico o en otras formas, hubiesen contribuido a hacer una realidad la constitución de la Hermandad, y a la segunda pertenecían todos los que hubiesen ingresado con posterioridad a su fundación. Lo cual les concedía ciertos privilegios en las procesiones: así en el orden de la procesión, delante del paso formaba la Junta de Gobierno. A continuación las secciones de fundadores y numerarios por este orden. En ambas secciones se establecía la división entre activos y honorarios, y dentro de cada grupo se formaba por antigüedad.

Los hermanos activos eran aquellos, tanto fundadores como numerarios, que prestaban el juramento y promesas de sus reglas, y los honorarios, los que no se podían comprometer al exacto cumplimiento de todo lo que en ellas se prescribía. La Junta de Gobierno en un principio estaba formada por: el Hermano Mayor, el Teniente Hermano Mayor, el Director Espiritual, el Mayordomo, el Tesorero, el Secretario, y 3 vocales con los nombres de Mayordomo Segundo, Tesorero Segundo y Secretario Segundo. Para ser Hermano Activo, tenían que ser varones mayores de 16 años, siendo condición indispensable la prestación del juramento y promesa que les tomaba el Director Espiritual de la Hermandad. Dicho juramento se realizaba del siguiente modo:

Puestos los hermanos de rodillas, oían las preguntas del voto y promesa sin contestar a las mismas. Luego iban acercándose individualmente a la persona que tomaba el juramento, quien les presentaba el libro de las Reglas y Normas, abierto por la hoja donde estaba grabada la imagen del Paso titular y, de rodillas y poniendo la mano derecha sobre dicha imagen, iban contestando; “Así lo juro y prometo”, besando después en el libro la imagen de paso. Seguidamente volvían al sitio que ocupaban, puestos de rodillas, para rezar el Credo y la Salve. La fórmula del voto y la promesa, aún quedan reflejados en los estatutos de 1945.

Tras su fundación, la Hermandad celebraba en tiempos de cuaresma una tanda de ejercicios espirituales tanto para los hermanos activos como para los honorarios.

La celebración principal consistía en un Triduo que comprendía los días del sábado anterior al Domingo de Ramos, Domingo de Ramos y Lunes siguiente a este. Los actos en estos días consistían en una misa de comunión por la mañana y por la tarde rosario, ejercicio espiritual y sermón.

Una vez al año celebraba la Hermandad un acto funeral por las almas de los Hermanos difuntos, consistente en una misa de réquiem cantada.

Todas estas prácticas llegarían a perderse a finales de los años 60 y principios de los 70, con el declive que sufriría la Semana Santa.

Así, en el año 1973, siendo secretario de la Hermandad Juan Perez Satorre, se convocaba el Cabildo General Ordinario, en cuyo orden del día figuraba la reestructuración de la Hermandad del Santo Encuentro, el nombramiento de una nueva Junta y Hermano Mayor, y el buscar un local para la conservación del paso. Serán estos unos años de declive para la Hermandad, que se iba manteniendo en la Semana Santa de Novelda, más por su tradición y raigambre, que por los esfuerzos de las Juntas Directivas que la mantenían.

El cambio fuerte de la Hermandad en los últimos años, se dará en 1993, bajo la nueva presidencia de Miguel Albert Valero, y de unos integrantes entusiasmados de coger el testigo de sus mayores. En estos últimos años, se llevaría a cabo la restauración de todas las imágenes del paso, así como la remodelación del trono y de su iluminación, la confección de un nuevo estandarte, de nuevos báculos, así como como la redacción de los nuevos estatutos que fueron aprobados por el Obispado el 24 de mayo de 2001.

Entre los enseres procesionales que cuenta esta hermandad, destaca el estandarte de raso morado con diferentes motivos bordados y un óleo en el centro, obra de Ciriaco Ruiz (Valencia), de 1995. Los báculos son de latón estriado, bañados en plata realizados por Juan Lillo (Villena), en 1998, y las tres varas de mando, rematadas con el escudo de la Hermandad, son del mismo autor y año que los báculos.

El escudo de la Hermandad está formado por una elipse vertical, en cuyo interior figura entre diferentes motivos ornamentales, una cruz y la letra “M”, haciendo referencia a la Virgen María en su encuentro con su hijo.

El hábito procesional o vesta está formado por túnica y capirote de lienzo blanco, capa de raso morado y cíngulo y zapatillas del mismo color.

Procesiona en la Solemne Procesión de la Pasión de Cristo (Miércoles Santo), en la Solemne Procesión del Santo Entierro (Viernes Santo), y organiza el Vía Crucis del Martes Santo, que supone una cita obligada para todos aquellos noveldenses que huyen de la Semana Santa más colorista y buscan el lado de más recogimiento y religiosidad de estas celebraciones.


GRUPO ESCULTÓRICO DEL SANTO ENCUENTRO

Las imágenes

Representa este grupo escultórico el encuentro de Jesús cargado con la cruz con su Madre. Forman parte de este conjunto las imágenes de Jesús, su Madre, y completando la escena: las imágenes de Sta. María Magdalena -postrada a los pies de Jesús-, San Juan y un soldado romano.

Las imágenes, de las que resaltan la belleza y serenidad de los rostros, fueron realizadas en las Escuelas Profesionales Salesianas de Sarriá. Barcelona, en 1944.

Es la única representación de Cristo con su madre en el camino del Calvario existente en la provincia de Alicante

La escena

La brevedad de los relatos evangélicos propició la multiplicación de versiones sobre lo acaecido a Jesús desde que salió del Pretorio hasta que fue crucificado. Los relatos, de fuerte carácter emotivo, se estructuraron en el Vía Crucis “Camino de la Cruz”, que canonizó, entre otras escenas, el Encuentro de Jesús con su Madre (Cuarta Estación). La tradición del Vía Crucis nació en la Baja Edad Media por el deseo de reproducir en todos los lugares cristianos la antigua práctica de los peregrinos que, en Jerusalén, seguían la Vía Dolorosa que va desde el Pretorio de Pilatos hasta el Calvario y el Santo Sepulcro.

Por ello, la escena que recoge este paso no esta contemplada en los evangelios sinópticos, pero recoge la tradición y piedad cristianas de rememorar este encuentro, que por otra parte sí recogen los evangelios apócrifos, que cuentan cómo San Juan corrió en busca de la Madre de Jesús para comunicarle que este había sido condenado.

En Jerusalén, y donde según la tradición Jesús se encontró con su Madre, fue egirida la llamada iglesia del Espasmo, para recordar el dolor de la Virgen al ver a su hijo.

El trono

El trono, de base rectangular, presenta los cuatro laterales acolchados de tela de color morado, enmarcados en molduras de madera. Lleva en cada uno de los laterales el escudo de la hermandad tallados a mano.

Completan el trono los faroles hexagonales, con ornamentación artesanal y detalles florales de color oro viejo, coronados con el escudo de la Hermandad, realizados por Juan Lillo en Villena, en 1998. Autor: Miembros Hermandad. Fecha de realización: 1993