HERMANDAD DE NTRO. PADRE JESÚS NAZARENO

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno existe gracias a la fervorosa determinación de dos mujeres: doña Magdalena Amorós Canicio, fundadora en 1880 y benefactora hasta su muerte en 1939; y doña Francisca Navarro Amorós, quien continuó la labor de su madre resucitando la Hermandad tras el desastre de la guerra. Doña Magdalena, mujer adinerada, encomendó la talla de Nuestro Padre Jesús a uno de los escultores de más celebridad en la época: D. Felipe Farinós y Tortosa.

La imagen se expuso para el culto público desde 1881 en la Iglesia de San Pedro de Novelda, en una capilla y altar situada a la derecha del Altar Mayor, a la cual el Sr. Obispo Cubero distinguió con la licencia de Altar Privilegiado Perpetuo. Dicho altar, como el resto de la Iglesia, sufrió las agresiones acaecidas en la guerra, y al acabar esta hubo de ser reconstruido en el mismo lugar y tal como hoy lo conocemos; donde los noveldenses siguen venerando a Nuestro Padre Jesús y una placa recuerda a su protectora, doña Francisca Navarro. La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno solo abandona su altar para las procesiones de Semana Santa y la Novena que tiene lugar previamente.

El Novenario se celebra aún y desde 1975 en el Altar Mayor de la Iglesia de San Pedro Apóstol. Pero antes de esta fecha, la Novena se rezaba en la propia casa de doña Paquita Navarro, en la calle Travesía número 3, gracias a una dispensa papal que la autorizaba para cumplir este culto e incluso celebrar misa en su domicilio. Igual que anteriormente se venía haciendo dentro de la casa de su madre doña Magdalena, sita en la calle Sirera y Dara número 20, en una capillita dedicada a este fin.

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús, entendida como el grupo de personas que han dedicado esfuerzo y devoción a trabajar para dar culto a la imagen del Nazareno, y para las actividades propias de la Semana Santa noveldense, nace desde el primer momento en que su fundadora adquiere la imagen y ésta empieza a tomar parte en las procesiones. Pero es en 1954, y a instancias suyas, cuando formalmente se redacta el primer Reglamento, que será aprobado por Decreto del Excmo. y Rvdo. Sr. Obispo de la Diócesis el 26 de julio de 1963.

Anteriormente al trono que hoy procesiona la imagen de Nuestro Padre Jesús, poseía la Hermandad unas sencillas andas, que fueron donadas al Barrio de la Estación para portar la imagen de su patrón, San Pascual Bailón.

El hábito procesional de la hermandad está formado por túnica, capa y zapatillas de raso moradas, capirote, botonadura, cíngulo y guantes de color blanco.

Forman una excepción los hermanos encargados de portar el trono, el estandarte, la bandera, las varas de mando, y de organizar la procesión, al vestir túnica morada de terciopelo y con ausencia de capa.

Entre los diferentes enseres que posee la Hermandad para las procesiones hay que destacar:

El estandarte de terciopelo morado, ricamente bordado en hilo de oro, con pequeñas incrustaciones de pedrería, acabado con fleco dorado en cuyo centro lleva bordadas las iniciales “JHS” (Jesús Hombre Salvador).

La Hermandad dispone de unos báculos metálicos, terminados en un farol de seis caras, en las que van pintados símbolos de la pasión, realizados en Elche, en los años sesenta, así como de otros terminados con un farol de cinco caras, realizados en 1993, por Creart, en Crevillente.

También atesora tres varas de mando metálicas, terminadas en una cruz, un pendón de de terciopelo morado con el que la hermandad abre los desfiles procesionales y dos cruces penitenciales de los que se desconocen los autores y la fecha de realización.

Además posee la hermandad la imagen de Simón de Cirene, escultura realizada en madera policromada y enlienzada por el escultor Catalán Doménech Tarlarn i Ribot. Dicha imagen, que no procesiona en la actualidad, fue tallada en 1884 y salvada de la contienda civil, tapiándola bajo una escalera del domicilio particular de la fundadora. Aún careciendo de banda de música propia, cabe destacar que desde 1940 ha sido acompañada la imagen de Ntro. Padre Jesús, en la solemne procesión del Santo Entierro, por diferentes bandas, así lo han hecho hasta la actualidad: la Banda de Infantería de San Fernando (Alicante), la banda de tambores y cornetas de la Cruz Roja de Novelda y las uniones musicales de Alcoy, Ibi, Agost y Sta. María Magdalena de Novelda.

Dichas bandas han sabido dar al paso del Nazareno una identidad propia por la interpretación de la marcha homónima “Ntro. Padre Jesús” del maestro D. Emilio Cebrián.

El escudo de la Hermandad está formado por una cruz entrelazada con una corona de espinas.

Hoy día la Hermandad de Nuestro Padre Jesús participa en la Solemne Procesión del Lunes Santo, en el Vía Crucis Penitencial del Viernes Santo y en la Solemne Procesión del Santo Entierro. Asimismo, celebra el Novenario durante la antepenúltima y penúltima semana de Cuaresma en la Parroquia de San Pedro Apóstol de Novelda. Además, durante el año se celebran diversas misas en sufragio del alma de su fundadora y de los socios fallecidos pertenecientes a la hermandad.

En la procesión del Santo Entierro es tradicional que tras la imagen del Nazareno recorran también las calles descalzos los penitentes, vestidos de túnica morada y cargando con una pesada cruz. Aún se recuerda cómo en 1957, durante todo el largo recorrido de la procesión del viernes, un penitente cargó con una pesadísima cruz de madera maciza de más de 7 metros. Tan meritorio fue el acto, que el entonces párroco D. Federico Sala Seva, mandó colocar la cruz (a la que aún hubo de cortar un trozo para que cupiese), suspendida en la pared, en la escalera de la Antesacristía en memoria de la hazaña.

Otra tradición más íntima y sentimental es la de detener durante la procesión del viernes la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno delante de la antigua casa de la fundadora doña Paquita Navarro, en Travesía nº 3, como sentido recuerdo a ella y a su madre. Poseen estatutos eclesiásticos aprobados el 4 de octubre de 2002 por el Obispado de la Diócesis de Orihuela-Alicante.


IMAGEN DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO

La imagen de Jesús Nazareno, de autor desconocido, reproduce fielmente la imagen que esta Hermandad procesionaba antes de 1936.

Representa esta imagen (al igual que aquella), el momento en que Jesús cargado con la Cruz se dirige al monte Calvario.

De estilo barroco, es la imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno, una imagen de vestir, aunque, a diferencia de la mayoría de estas, (de las que se esculpe en madera solo la cabeza, las manos y los pies y el resto del cuerpo se esboza), la imagen del Nazareno está íntegramente tallada como si de un Cristo Crucificado se tratase.

El rostro de canon alargado mira hacia abajo con la faz serena, inclinando la cabeza ligeramente sobre el hombro izquierdo, portando en el derecho y abrazándola con las dos manos una cruz plana con remates metálicos.

El tronco, ligeramente encorvado y con la pierna derecha avanzada, da a la imagen la deseada sensación de movimiento. Lleva cabellera de pelo natural y corona de espinas.

La túnica con la que procesiona, confeccionada en el año 1963, es de terciopelo morado, ceñida por un cíngulo dorado en el lado izquierdo. Está ricamente bordada en hilo de oro, con pequeñas incrustaciones de pedrería y acabada con fleco dorado. El bordado representa en la parte delantera un cáliz rodeado por diversos motivos ornamentales y florales, entre los que destacan la flor de pasión. Y en la parte trasera de la túnica, encontramos las iniciales JHS “Jesús Hombre Salvador”, rodeadas igualmente por diferentes motivos ornamentales.

Asimismo, posee la imagen dos trajes más, el más antiguo que data de finales del siglo XIX, y que vistió hasta el año 2004, lo solía llevar durante todo el año en el altar de la iglesia de San Pedro. Dicho traje, bordado en hilo de oro, pieza única y de grandísimo valor por sus bordados, es una muestra del bordado levantino de la época en que se confeccionó. El que viste actualmente fue realizado en el año 2005 por Bordados Escudero, de la ciudad de Orihuela.

La escena

Se llama “Nazareno” a la imagen de Jesús en actitud itinerante y con la Cruz a cuestas. Suelen ser imágenes de vestir, y con la túnica de color morado. Este tipo de esculturas, al no representar un momento “histórico” de la Pasión, no tienen un valor narrativo por ellas mismas, sino que al estar descontextualizadas, ponen de relieve valores simbólicos. Estos son sobre todo dos: la Humanidad Afligida y la Divinidad Triunfante. En el primer caso, que es donde encajaría este Nazareno, la representación resalta la aceptación de la tarea redentora y los sufrimientos que esta conlleva. En el segundo, los rasgos subrayados son los que significan la gloria de tal tarea: Jesús, en vez de cargar la Cruz, la sostiene.

Trono

Fue realizado al término de la contienda civil, utilizando para su construcción madera de las cajas de armamento provenientes de Rusia. En el año 2001 fue restaurado, sustituyéndose toda la madera deteriorada por madera de nogal y cerezo.

En su ornamentación destacan los cuatro medallones de elaborados relieves con símbolos de la Pasión de Cristo, tallados a mano.

Se ilumina con cuatro candelabros de orfebrería de cinco brazos cada uno, coronados con fanales de cristal.